En todas las culturas a lo largo de la historia se utilizó algún tipo de tela para cargar a sus bebés. Podemos ver imágenes de África, Asia, Europa, Oceanía y por supuesto de América, no sólo en México, sino nativos americanos o sudamericanos por igual. Sin embargo, el porteo (cargar a tu bebé con ayuda de una tela o portabebé) fue un arte que se perdió con la modernidad. No fue hasta finales de los 70s que se comenzó a retomar y el inicio del movimiento fue en Alemania, recobrando fuerza en Europa primero y luego migrando al resto del mundo. Es por esto que las marcas de fulares con mayor antigüedad y prestigio son Europeas. Varias de ellas tomaron al rebozo mexicano como inspiración, sin duda. Pero perfeccionaron la manufactura poniendo cuidado en obtener las mejores fibras y teñidos naturales certificando su uso con estándares internacionales para asegurarnos que tu bebé no entra en contacto con ningún químico dañino. (Oeko-Tek 100). La mayoría de los rebozos miden alrededor de 1.80m de largo, aunque los hay de hasta 3 metros. Los fulares estándar miden 4.6m, lo que te permite tener tela para más pases y mejor distribución de peso en ambos hombros y espalda. Los Mei-Tais son mochilas pre-armadas fabricadas a partir de la tela de los fulares.